“Dejé Wyedean en 1983 y fui a la Universidad de Exeter, en la costa sur de Inglaterra. Mis padres querían que hiciera algún curso de formación profesional, o que estudiara lenguas modernas “útiles”.
Pensaban que la Literatura inglesa (lo que yo quería hacer) era una opción sin futuro, así que estudié francés –lo cual fue un error. Realmente no debería haber cedido. Por el lado positivo, estudiar me permitió vivir en París durante un año como parte de mi carrera”.