Harry Potter y la piedra filosofal se envió inicialmente a varias editoriales y todas ellas rechazaron el manuscrito. Pasó un año antes de que su agente, Christopher Little, pudiera hacer la llamada que J.K. Rowling había estado esperando.
“Finalmente, en agosto de 1996, Christopher me llamó para decirme que Bloomsbury había hecho una oferta. Yo no podía creérmelo. “¿Quieres decir que lo van a publicar? –pregunté como una tonta. ¿Seguro que la van a publicar?”
Fue Barry Cunningham, un editor de Bloomsbury Publishing, quien le dio el primer capítulo del manuscrito a su hija de ocho años. A ambos les gustaban las historias de amistad, de apoyo y el hecho de que los niños, juntos, puedan superar muchos retos –puede que el mundo de los adultos estuviese en su contra, pero eso no los detenía.
“Después de que Christopher me explicara la propuesta de Barry y de colgar el teléfono, di gritos y saltos de alegría. Jessica, que estaba sentada en su trona, disfrutando la merienda, pareció asustarse –pero no importaba. Ya sabéis lo que pasó a continuación…”
A continuación vino la publicación de Harry Potter y la piedra filosofal por Bloomsbury Children’s Books en junio de 1997.