Cuando J.K. Rowling tenía nueve años, su familia se trasladó a Tutshill, cerca de Chepstow, en la frontera con Gales. Las niñas asistieron a la Wyedean Comprehensive School and College, donde ambas disfrutaron de sus años de colegio.
Al igual que Hermione Granger, J.K. Rowling tenía sed de conocimiento, aunque dice:“¡Espero no haber sido ni tan lista ni tan irritante como Hermione!”, pero está claro que se aplicó en sus estudios de bachillerato, que completó con la máxima puntuación en Inglés, Francés y Alemán.
“Me encantaba el colegio –aunque con frecuencia me tomaran el pelo con el muy poco imaginativo mote de “Rowling Pin” (rodillo de cocina). De mi colegio de primaria, el St. Michael’s, pasé a la enseñanza secundaria en el Wyedean Comprehensive, en 1976. En el segundo curso del Bachillerato en el Wyedean conocí a Séan Harris, a quien está dedicada La Cámara secreta.
Séan tenía un Ford Anglia original; fue el primero de mis amigos en aprender a conducir, y su coche turquesa y blanco significaba la LIBERTAD y no tener que volver a pedirle a mi padre que me llevara en coche a los sitios (lo peor de vivir en el campo cuando eres adolescente).
Algunos de los recuerdos más felices de mi adolescencia fueron momentos en los que nos adentrábamos en la oscuridad a toda velocidad en el coche de Séan. Él fue la primera persona con la que hablé seriamente sobre mi ambición de convertirme en escritora. También fue la única persona que pensó que tendría éxito, lo cual significó para mí mucho más de lo pude confesarle entonces”.