De niña, J.K. Rowling fue una lectora voraz. El pequeño caballo blanco, de Elizabeth Goudge, y Manxmouse, de Paul Gallico –un cuento sobre una extraña criatura con cuerpo de ratón, orejas de conejo y patas de mono– fueron algunos de sus libros infantiles favoritos. Otra novela que conocía bien era El león, la bruja y el armario, de C.S. Lewis.