J.K. Rowling describe el periodo posterior a su temporada en Portugal como uno en el que “tocó fondo”. Sin embargo, en sus palabras, ese fondo se convirtió en un sólido cimiento sobre el que reconstruyó su vida.
“El fracaso implicó deshacerse de todo lo innecesario. Dejé de fingir ante mí misma ser algo que no era, y comencé a dedicar todas mis energías a terminar el único trabajo que me importaba”.